CONSTRUYO MI SEXUALIDAD, CONSTRUYO MI IDENTIDAD

FUNDAMENTACIÓN:

En los últimos años se ha podido observar como, en nuestra sociedad, se ha ido experimentando importantes cambios en la manera de concebir la educación sexual. De hecho, hace bastantes años y desde diversos sectores relacionados con el mundo de la educación se ha señalado como la escuela tiene un importante papel a desarrollar, contemplando la educación de una manera integral y fomentando la incorporación de áreas que no son estrictamente instructivas, pero que preparan a niños y niñas para convertirse en adultos con conductas positivas y equilibradas. Para ello, desde las características que plantea el ideario, y los intereses y necesidades de la comunidad educativa (docentes, alumnos, alumnas, y familia), se organiza una propuesta particularizada. Desde este punto de vista, y con tal modalidad de trabajo creemos que la participación activa de la familia es algo que no podemos dejar de considerar. Si bien la Familia es la Primera y Fundamental Educadora durante un proceso que incluye a cada ser humano desde la concepción y a lo largo de toda la vida, notamos frecuentemente que la escuela y la familia educan paralela y desarticuladamente. Sin embargo, la escuela pretende de uno u otro modo ampliar y complementar los conocimientos impartidos por ésta, sistematizándolo, siendo necesario una visión integral que incluya aspectos biológicos, psicológicos, emocionales, afectivos, antropológicos, sociales, culturales y axiológicos. Sabemos que los niños, niñas y adolescentes traen su propio bagaje de valores familiares impregnados de pautas socioculturales, que no podemos aislar de la realidad del hoy. Desde un punto de vista educativo no se debe reducir la sexualidad a la genitalidad, ya que con ello se limita la posibilidad de comprender otros aspectos relevantes en relación a la sexualidad humana. Por ello es importante que la educación sexual se desarrolle desde una perspectiva inter y multidisciplinar integrándola en las diferentes áreas educativas, relacionándola con una gran variedad de temas y contenidos. La concepción transversal del tratamiento del tema de salud en la escuela se constituye como un elemento facilitador de primer orden (esta transversalidad debe entenderse no sólo en base a las diferentes áreas formativas sino también en base a los conocimientos, habilidades, actitudes, y valores). Si se acepta la premisa de que la educación afectiva y sexual va a mejorar la relación general con los demás, es evidente que esta mejora sólo se podrá producir en el marco de la promoción de las habilidades relacionales y el fomento del respeto hacia uno mismo y hacia a los otros. Entonces cualquier proyecto pedagógico, que pudiere surgir de este abordaje, habrá de incluir necesariamente el respeto por la diferencia – en el sentido más amplio – como un elemento fundamental. En este sentido la coeducación se convierte en una de las piezas claves en este proceso, recibiendo la consideración de objetivo básico del sistema educativo, y también la de ser un instrumento de primer orden en la educación afectivo sexual. El niño, la niña llega a la escuela con sus propios esquemas y sus propios recursos, al igual que el/la adolescente, se trae a él y con él a su familia. Y con ellos a su vez viene la información que circula entre los grupos de sus pares de determinadas y distintas temáticas; ésta información la obtienen de los adultos confiables, también de otros adultos no confiables, de sus grupos de amigos, de los distintos medios de comunicación (Cine, T.V, Revistas, Internet, etc.). Si analizamos nuestra sociedad y la diversidad de “mandatos sociales” que en ella imperan, aflora con claridad la inmersa necesidad de clarificar y educar en los valores que la sexualidad conlleva, en el proceso de construir su propia identidad.

OBJETIVOS GENERALES:

  • Adaptar las propuestas educativas al contexto socio-económico y cultural de la institución.
  • Dar a los educandos la oportunidad de trabajar, intercambiar y elaborar la información adecuada sobre temáticas actuales que son de gran importancia para comprender y acompañar en su proceso evolutivo.
  • Utilizar metodología didáctica participativa, centrada en el alumnado, en sus intereses, sus necesidades y su nivel de maduración.